Benedicto XVI, una triste realidad.

Sociedad

Benedicto XVI, una triste realidad.

En medio de controversias políticas, polémica electoral y 60 mil muertos, llegó Joseph Aloisius Ratzinger a nuestro país, en su carácter de líder de la iglesia católica, causando revuelo a su paso y despilfarrando algunos cientos de millones que le vendrían muy bien a cualquiera de nuestras calles, alumbrado público o red hidrosanitaria.

Si bien es cierto que dentro de la filosofía católica se expresan los valores humanos esenciales, éstos han sido transformados a través del tiempo en dogmas, invitando a la gente a abandonar sus conciencias y a someterse a promesas mitológicas.

En 2011, los abogados alemanes Christian Sailer y Gert-Joachim Hetzel acusaron a Benedicto XVI de crímenes contra la humanidad denunciando “el mantenimiento de un régimen totalitario de coacción , que somete a sus miembros mediante amenazas terroríficas y peligrosas para la salud”. Estas palabras tienen mucho sentido si pensamos los casos de pedofilia que ha encubierto el Vaticano y su política acerca de los anticonceptivos.

Lo que sucedió con la Iglesia, señores, es que pasó de “Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios”, a invertir en Pietro Beretta, la supuesta mayor fabrica de armas en el mundo. Habrá alguno que se ofenda, pero la iglesia católica ha fallado. No es un secreto la disminución de su feligresía, ni sus esfuerzos “humanitarios” en búsqueda de almas que, a decir de ellos, necesitan ser salvadas. Consciente de todo esto, preocupado por la violencia y las reformas al artículo 24, Benedicto XVI visitó Guanajuato para demostrar que, afortunadamente, el mundo se divide cada vez más entre los indignos y los indignados.

En nombre de la fe el gobierno mexicano, las televisoras y la misma iglesia han aprovechado la visita del Papa para ganar adeptos a sus respectivos intereses. Puede que el grueso de los católicos crea que ha sido una visita espiritual; sin embargo, en nuestro sistema-mundo no se llega a ser el jefe del Estado más rico del mundo dando lecciones morales.

El Gobierno ha obtenido la simpatía del pueblo y una fuerte dosis de sometimiento que le será muy útil para las fechas electorales, ya que las políticas acerca del voto que promueve la iglesia favorecen sobre todo al Partido de Acción Nacional, a cambio de esto las reformas al artículo 24 abren las puertas de la educación pública a la iglesia. Es cierto que los católicos tienen derecho a recibir la educación que prefieran; no obstante, esta congregación se ha caracterizado como invasiva e intolerante a lo largo de su historia y el día de hoy resulta peligroso incluirla en el ámbito de la educación debido a su grado de corrupción.

A estas alturas, esta explicación resulta un tanto inútil, ya que los cambios al artículo 24 sucederán, como la visita del Papa, en la cara de todos nosotros y con el consentimiento de muchos, que ya han sido hipnotizados por “su santidad”.

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Estudió Economía y Desarrollo en Berkeley (se especializó en Latinoamérica) y ejerció de asesor de corrupción política para un senador mexicano en el DF, fue mayorista de flores exóticas, investigador de la industria fresera en California y diseñador de ropa japonesa. Y de repente, a mediados del 2008, se le ocurrió apostar por un proyecto propio y singular.