El estudio de grabación como campo de batalla ideológico: Eno VS Albini

Música

El estudio de grabación como campo de batalla ideológico: Eno VS Albini

Artificio o autenticidad. Dos polaridades enfrentadas en la música popular contemporánea, probablemente falsamente radicalizadas, como todas las polarizaciones, pero no por eso menos reales en cuanto a “faros ideológicos” que guían la historia del rock-pop.

El sonido y actitud tradicional del rockero, con algunas modificaciones obvias relacionadas a los cambios tecnológicos, ha permanecido más o menos igual en esencia. El rock debe remitir al sudor y lúbrica provocación de los movimientos de caderas de Elvis Presley. Desde el deificado residente de Graceland la imagen del rock puro es la de un grupo o artista que respira como una “entidad orgánica” llena de energía cinética, si tomamos la imagen proporcionada por el crítico Joe Carducci. El rock se oponía a la cerebral música culta por su “calidez” o mejor dicho “calentura” escénica: bajo, guitarra y batería interactuando en tiempo real en un éxtasis físico de esfuerzo y visceralidad. El rockero por antonomasia es el que “lo da todo en el escenario” frente al calculado y frío lugar que ocupa un músico de orquesta el cual se encuentra despersonalizado, un elemento más del puzzle de la pieza clásica, meros interpretes de una obra preescrita por la genialidad del autor, el cual, ni siquiera debe encontrarse en el escenario. El rock es “autenticidad” y puesta en escena espontánea, o al menos es el “ethos” que se persigue. El artificio en el rock fue tardíamente recibido, y con muchas reservas.

Mientras en el arte canónico (la plástica, básicamente) no hay nada inocente y esto se asume como tal, en el rock, tradicionalmente más “naive” y menos proclive a las teorizaciones se cree todavía en los valores “puros” de la música como vehículo para “expresar” lo que “uno trae dentro”, de forma honesta y directa. Es probablemente desde el Glam Rock que la idea del rock como medio “natural” de expresión se ha venido deformando. En el centro de esta tensión al interior del rock se encuentra el rol del estudio de grabación como campo de batalla simbólico, que trasciende la trastienda técnica. Es decir, el “como sonar y como no sonar” no es solamente una pregunta práctica, también teórica e incluso ideológica ya que esconde, como mínimo, dos maneras opuestas de entender el rock. Dos maneras que pueden ser ejemplificadas en las posturas contrapuestas de Steve Albini, por un lado y Brian Eno, por el otro. Varios motivos existen para considerar a estos dos productores musicales como personajes que se espejean.

Brian Eno

Brian Eno

Eno, de nacionalidad británica, fue un caso de genial precocidad desarrollada en un entorno desfavorable de pobreza y falta de comodidades típica de una familia de clase obrera.Como si quisiera escapar de ese entorno gris que son los barrios obreros ingleses, a los 16 años ya estaba estudiando arte y experimentando con el sonido. Había que escapar del mundo, no meterse más en el; huir de las carencias y vulgaridades de “lo real”. Su primer trabajo como músico fue en la Scratch Orchestra, agrupación dirigida por el compositor vanguardista Cornelius Cardew, también colaboró en la banda sonora de films de corte experimental. La ambición del explorador (y el conquistador) de planetas, fue desde joven, el motor que hacía andar a Brian Eno.

Steve Albini, norteamericano, aprendió a tocar el bajo en plena efervescencia del punk mientras se recuperaba de una fractura de pierna, pero su primer participación en un grupo fue como baterista en una banda de punk que pasó sin pena ni gloria llamada Just Ducky. Después estudiaría periodismo y cubriría la escena punk de la zona de Chicago, involucrándose en ella activamente, primero con la pluma y después con las cuatro y seis cuerdas en los irrepetibles Big Black ,Rapeman y más recientemente en Shellac. En cierta medida, nunca dejaría el punk, incluso cuando se mueve por terrenos no tan underground.

Con el tiempo, ambos músicos alternarían la ejecución musical con el involucramiento en proyectos ajenos. Productor le gusta llamarse a Brian Eno, Ingeniero de Sonido le gusta llamarse a Steve Albini. Brian Eno, como músico/productor a sido un renovador de la textura y el discurso en el rock, dotándolo de artificio y sensualidad plástica en los primeros Roxy Music, pioneros del Glam; llevando a David Bowie hacia un sonido frío, galáctico y “filosófico” en su etapa más vanguardista en Berlín; y como productor, haciendo que la saltarina escena New Wave neoyorquina asumiera líneas de fuga experimentales en el “Remain in Light” de Talking Heads, una de las joyas de los ochenta, así como en la compilación No New York, matriz de lo que se conocería como la “No Wave”. Sus producciones no son vastas pero casi todas hitos rompedores en la historia de la música popular.

Steve Albini

Steve Albini

Por su parte, Steve Albini representa, para muchos, la “honestidad”, el apego al canon del rock, a la autenticidad y la lucha feroz contra “la dominación tecnológica”. Desde el punk como bandera, su formula como “Ingeniero” es la de “no figurar”; respetar a cada grupo en su sonido, intentando que suenen “lo mas fieles a si mismos”, sin adornos. Las bandas con las que ha colaborado son miles, como buen obrero, y de todos los rincones del mundo, muchas de ellas no figuraran en los libros de historia del rock como la española La Habitación Roja, pero otras han sido básicamente los bombazos que han marcado el rock de finales de los ochenta hasta la fecha, el ha sido “productor”…. perdón Don Albini: “Ingeniero” del Surfer Rosa de Pixies, el Rid of Me de PJ Harvey o el inmenso single My Father, My King de Mogwai. Puro trallazo visceral sin concesiones.

En cuanto a la manera en como se asume el trabajo en el estudio, el magnifico crítico Simon Reynolds dice sobre Brian Eno que este funciona a partir de la triada “timbre/textura/cromatismo” con la intención de crear, para cada canción, un “espacio psico-acústico ficcional”. Eno, de esta manera, desprecia hacer “el documento de una banda de rock” sino que su intención es crear un paisaje sonoro a partir de bases conceptuales. Es decir, que su visión de la música es visual (nunca mejor dicho). Se cuenta que Eno, antes de asumirse como el artífice de la renovación sonora de U2 durante los noventas le advirtió a Bono, palabras más palabras menos: la música me importa un pepino, estoy más interesado “en pintar cuadros”.

En su faceta como productor, para Eno el estudio lo es todo, hay que resaltar y llevar sus potencialidades más allá de todo límite. Expandir el sonido, magnificarlo, hacerlo que vuele, crear atmósferas, hacer uso de efectos. Conseguir que los sonidos nos hagan imaginar cosas. El grupo que toca frente a Brian Eno es importante, pero su mente prodigiosa de productor tiene mejores planes para ellos… El productor es Dios Creador.

Brian Eno

Julián Ruiz, critico y productor español más bien mediocre y en la línea de los 40 principales, con típico prejuicio rockero ante la palabra “Arte” pretende “ofender” a Brian Eno llamándolo ¡Intelectual!, no le perdona que, en su opinión, desprecie el trabajo artesanal asumiéndose como “Artista Total” antes que como “Músico”. El cuenta que en una entrevista con Bryan Ferry ex vocalista de Roxy Music este se refirió al genio del ambient como un “pendejo engreído” que ve a la música como mero “entretenimiento” (y fuente de dinero, of course). Es por todos conocido que Brian Eno posee (casi) todos los derechos de Roxy Music y por lo tanto en la reuniones de Phil Manzanera y compañía su repertorio es bastante limitado. Tendría que regresar Eno a la alineación cosa que le parece tan humillante como trabajar de cargador en un mercado de abastos. Se siente mejor trabajando para Microsoft en el desarrollo de la sonoridad del ambiente Windows ($$$).

Brian Eno prefiere las texturas sonoras a manera de colores en una paleta con los cuales pintar ambientes acústicos en menosprecio de los riffs y las secciones rítmicas; para conseguir esta prevalencia del “cromatismo” en la música se vale de una infinidad de “trucos” de estudio. Steve Albini, es otra historia. Se ha ganado una merecida fama entre la fauna rockera por su forma de grabar los riffs de guitarra y la sección rítmica de la batería, sobretodo. En la wikipedia dedicada al Surfer Rosa de Pixies se asegura que utilizó métodos “experimentales” para grabar las baterías. Esto no es tan cierto. En todo caso, su método podría describirse como “hiperrealista”.

Para Steve Albini, un estudio muchas veces “falsea” el sonido del grupo de rock y para buscar el efecto “de realidad” suele recurrir a “ocurrencias” para hacer que el grupo parezca más fidedigno: graba a las bandas “en vivo” y no instrumento por instrumento, coloca micrófonos en todo el espacio de grabación para rescatar el eco “real” o “natural” de los lugares, graba las baterías en el cuarto de baño para que suenen “de verdad”; incluso, en algunas ocasiones no quita de la grabación algunas de las conversaciones que tiene con los músicos, como el famoso “You fuckin Die!” entre el y Frank Black de Pixies incluido en la canción “Vamos”.

 El método de Albini es el tan odiado por Brian Eno “método documental”. El de Chicago se subordina ante la propuesta de la banda y lo que pretende es ayudar a que estos suenen como si estuviesen tocando en vivo. Su papel como ingeniero es el de “desaparecer” de la grabación final, haciendo solamente de apoyo para que el grupo desarrolle su “propio potencial”; se dice que el afirma que si un grupo es bueno sonará bien, y punto. Para Albini, es un insulto al músico que el productor tome el mando del grupo durante la grabación cuando su trabajo debería consistir solamente en resolver problemas. Se comenta que cuando cobra lo hace en función de si los miembros de la banda le parecen simpáticos o si “rockéan” o no. Suele no cobrar o cobrar poco si el grupo le parece apasionante.

Su filosofía respecto el rock es tan inquebrantable que en la carátula del CD de Songs about fucking de Big Black, afirma: “El futuro pertenece a los leales a lo análogo. ¡A chingar a su madre con lo digital!”. Es como si reconociera cierta naturaleza “pura” en el ruido sin artificios, en la falta de pulimentos. Albini ve en el ruido el último escalón de una naturaleza perdida, el remanente de esos sonidos ahora civilizados que sirven para relajarse en los centros comerciales o aeropuertos. Está claro que Brian Eno es su perfecto opuesto en tanto creador de joyas ambient del tipo Music for Airports, antecedente del intrascendente y etéreo chill out.

Albini

Para Joe Carducci, el rock, como música “pesada” remite a valores “viriles” relacionados con el trabajo: Industria pesada, maquinaría pesada, cero refinamientos. Brian Eno trabaja en la acera de enfrente del rock. Es un detallista cerebral que busca la armonía de un conjunto antes que la “sinceridad” de una pasión bruta y destructiva. En el esquema tradicionalista del rock Brian Eno sería un “afeminado”.

Albini intenta, como ingeniero, tener el rol imposible de desaparecer y dejar solo el ruido de los grupos en estado bruto, extraña paradoja ya que los discos que produce son precisamente recordados por tener “el sello Albini”. En cierta medida, Steve, es un conservador, su lucha es por que nada se entrometa (la tecnología, el ingeniero, la razón, el capital) entre el escucha y el ruido “al natural”. Pero, la música como cualquier otra forma de cultura es todo, menos natural, todo menos ingenua. El hace “artificiosamente” que los grupos suenen “naturales”. El quisiera, seguramente de forma honesta pero “naive” que la música no estuviese inserta dentro del mercado, lo cual es contradictorio con el hecho de que el mismo ha sido “el centro del mercado” y si no ¿Por que aceptaría hacer el In Utero, disco póstumo de Nirvana, probablemente el último gran negocio de la MTV y del rock?

Curiosamente, en el mismo año de 1993, y cada uno por su cuenta obviamente, produjeron dos discos bastante exitosos y representativos, cada uno a su manera, del sonido de la década de los noventa. Brian Eno el Zooropa de U2,  y Steve Albini el In Utero de Nirvana. Podría haber elegido trabajos más oscuros y snobs, pero no hace falta, estos álbumes, además de ejemplares son bastante elocuentes. Aquí van dos tracks, uno de cada uno. El sinuoso y artificial “Lemon” de U2 versus el austero y visceral “Heart Shape Box” de Nirvana. Cada canción es una joya en la producción pero además dos formas distintas de entender “el artesanado” del rock así como dos esquemas éticos, filosóficos y políticos opuestos ¿Hay experiencias de armonización entre estas perspectivas divergentes en la historia del rock? Yo creo que si, pero de eso hablaremos en otra ocasión, ahora, mánchense las manos: ¿Eno o Albini?

 U2- Lemon

 

Nirvana – Heart Shaped Box

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