La mano de ensueño: par de ases

Música

La mano de ensueño: par de ases

Vanguardia o cabecera de modas deleznables y atemporales. Así es Londres, aunque se le mire en ciertas ocasiones con ojos de desdén. Pero siempre, su plasma musical es una señora señera que sorprende por completo el día menos esperado. Van dos sorpresas londinenses, dos inmejorables señas de satisfacción auditiva.

Django Django

Django Django

La falta de competencia, produce ineficiencia. Dicho de otro modo, los misoneístas felices estarán con sus bandas de cajón y el mismo riff insuperable atorado en sus tímpanos desde hace lustros. Allá ellos: 2012 será lo mismo que 2011, 2010, 2009… y así sucesivamente ad libitum. Mas siempre es una bendición toparse al menos con dos gemas sonoras que prácticamente beatifican el arranque del año en cuestión de propuestas de avanzada, que cruzan instantáneamente la línea de fuego cargando una artillería que permite adueñarse de territorios desconocidos y sacudir la modorra del futuro próximo. Dos bandas de esta fulgurante avanzada, Django Django y We Have Band, no provocan esbozos sino arrebatos de felicidad por ofrecer artilugios provocadores que seguramente estarán coronados a final de año en el rubro de mejores discos. Ambos, forman un tándem perfecto para dibujar el próximo mapa de la geografía del pop con genoma electrónico; claro, ninguno de ellos son “pop” en el sentido lato de la palabra pero se yerguen como causa directa para una próxima renovación de este género siempre visto como divertimento bastardo o prostitución predilecta entre las masas.

Aunque difícil parezca que en unos años dilapidemos por fin toda la herencia de lo llamado “comercial” en detrimento de proyectos con raigambre, espíritu y esencia, no está de más presumir el balance positivo dentro de esta contienda que han dejado Hot Chip, Cut Copy o Metronomy, por citar los menos y dejar la aburrida lista de supermercado para mejores tiempos. Es así como We Have Band y Django Django generan una electricidad estática muy peculiar ante la poca conductividad eléctrica de una de las zonas con más exposición de la industria musical.

DJANGO DJANGO (Londres)

Django Django - Django Django

Django Django - Django Django

La maleta de su disco debut homónimo, trae partida la rosa de los vientos. Cuando parece atisbarse un próximo horizonte, el oído se topa con decenas de parajes horrísonos (en el buen sentido de la palabra) que generan desequilibrios lúdicos. Entonces, cualquier punto cardinal se pierde en un limbo y las etiquetas sonoras desfilan sonrientes, bravuconeando unas con otras. No se asusten ante la coquetería rítmica con reminiscencias egipcias o el respingo africano; tampoco demuestren muecas ante el vaivén de melodías cavernícolas con cierto toque espacial, las capas armónicas trabajadas a manera de mantra teniendo como colorante la energía de lo exótico o el rockabilly volátil con aplausos incluidos.

Cuatro chicos de Edimburgo (ahora pasando su vida entre el bullicio de Londres), supieron darle el toque alquímico a lo ecléctico, provocando una carencia de solemnidad y estilo en su primera placa Django Django (Because Music) que, de entrada, parece el recopilatorio de varias bandas y no el estreno de un proyecto conciso y bien cimentado que desde hace un par de años viene buscando grabar el anhelado “primer disco”.
Parte del encanto de Django Django es su calidad en el manejo (sin abuso) de la textura sonora como base de cada canción. Existe un gancho del que se atan diversos complementos que jamás opacan la idea primigenia de la melodía central. De ahí se crea su gigantismo y sinceridad. Justo aquí también brota esa “llamada de atención” para tildarlos de únicos en su tipo. A pesar de quedar perfecto el mote de psicodelia para matar varios pájaros de un buen tiro (incluso su baterista es hermano de uno de los integrantes de los legendarios The Beta Band, agrupación que bien podría ser punto de referencia exacto para comparar a Django Django), es solamente otra de las gracias que ofrecen al escucha para cautivarlo. Así que el mosaico está listo para ser bautizado.

WE HAVE BAND (Londres)

We Have Band - Ternion

We Have Band - Ternion

Saltaron de una recopilación de la casa Kitsuné, hacia el gusto general con pasmosa facilidad. Al contrario que Django Django, los tres integrantes de We Have Band consagran su estilo este 2012 con el segundo disco soñado (producido, vaya cosa, por Luke Smith, que recientemente trabajó para Foals y que solidificó el magma irreverente de semejante tribu rítmica) titulado llanamente Ternion (Naïve). Pero, cualquiera que ya tenga conocimiento pausible de este proyecto, puede argumentar cabalmente que su álbum de estreno (WHB, 2010) no tuvo el mejor recibimiento ni la estamina necesaria para colocarlo en el entarimado de los triunfadores de aquel año. Sí, por doquier destilaba una falta de tensión y timidez en su línea sonora, mientras que un dejo de Chew Lips y Fan Death les ofrecía el soporte necesario para seguir con vida.

Contrario a la expectativa, sobrevivieron con garra y tesón a la segunda prueba. Y justo aquí, Ternion brinda un nuevo dintel y es el quiebre necesario para poner a punto sus signos vitales, con electro pop ambiental que flota a ras de tierra sin reventar ni entrometerse en atmósferas ajenas. Incluso se tiran al vacío con un corte que cierra la placa de más de 25 minutos (“Ternion aside”) donde liman cada uno de los filos genéricos de su música (con techno pop a contraluz lacerante incluido) y demuestran la cima de creatividad que indómita resplandece.

Así que donde antes había dunas llenas de loops, ahora la pradera yace pletórica en instrumentos vintage y su propuesta a punto de diluirse en las postrimerías de lo electrónico inorgánico que relincha de aburrido, adquirió músculo y esqueleto en una movida sónica que bien puede tildarse de transmutación y cambio, mas no de transformación puesto que no adquirieron nuevas raíces sino que prácticamente las podaron todas.

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