Peaking Lights

Música

Peaking Lights

Este dúo Marido-Mujer cobijado en nombre de la psicodelia krautrockera genera canciones llenas de detalles y matices en una producción que las coloca en un extraño sitio entre el inconciente y la vigilia muy propias de una alucinación hipnogógica.

Hay veces que te encuentras con unos proyectos que ciertamente aparecen en el momento idóneo: ya sea por la actividad que te encuentras realizando, estado de ánimo, la alineación planetaria y todas esas ondas esotéricas cotidianas; puesto que pensando en que quizá en algún otro día y de otro humor pudiera no haberte entrado el disco y te perderías de un proyecto excepcional.

AC IDson las siglas con las que Peaking Lights denomina a sus integrantes: “AC” por Aaron Coyes e “ID” para Indra Dunis.

Sus melodías nadan en atmósferas cargadas de lo-fi con un fuerte peso de texturas un tanto dub proporcionadas por una guitarra, bajo y unos sintetizadores muy pero muy peculiares que a su vez están cobijados por la bella voz de Indra Dunis, la cual genera espejismos en lo más profundo de la mente.

Residentes de Madison, Wisconsin: el clásico pueblito montañés gabacho con casas que parecen cabañas, lleno de nieve y camionetas viejas, cotorreo del que solo te imaginas pueden salir proyectos de folk, country o alguna onda a caballo; detalle que al principio fue lo que más me contrarrestó contextualmente dado el coctail psicodélico creado por este par: atmósferas cargadas de color, mucho delay, sintetizadores, pistas de baterías y riffs de guitarra; sin embargo lo que en particular me sorprendió fue el sinfín de delicados detalles sonoros procedentes de instrumentos creados por Aaron Coyes con artefactos electrónicos modificados y unidos entre sí. El dude se lanza a almacenes de segunda mano y se arma con artículos electrónicos de todo tipo: radio-despertadores, reproductoras de cassette, ecualizadores y en resumen toda clase de artefactos con perillas. Se enclaustra durante horas en su sótano que no es más que un almacén de tiliches sonoros, luces y colores; abre los artefactos y pasa horas y horas a sacándoles sonidos de las entrañas, une diferentes aparatos entre sí  y los controla con las perillas del mismo electrodoméstico convirtiéndolos en instrumentos musicales; a este arte geek se le denomina Circuit Bending.

Poca información hay de ellos pues son un dúo casero, sin embargo muy experimentado ya que Indra Dunis, resulta ser la vocalista de la banda californiana Numbers y dado a esto se han sabido acomodar en la industria discográfica independiente.

En la parte estética traen una onda muy colorida, ácida y brillante, al grado que en algún punto pudieran llegar a tocar ligeramente la tangente de lo hippie, sin embargo traen una onda muy retomada del krautrock por todos los elementos electrónicos, la psicodelia, uso de estructuras planas e introspectivas y la larga duración de las canciones.

Ambos componen todas las partes de las canciones, graban las baterías o cajas de ritmos, los teclados, guitarra, voces con filtros y demás elementos con una grabadora análoga y es lo que le da ese toque lo-fi tan peculiar y al final los unen en una misma pista para la edición digital y así poder ejecutarlas en vivo.

Aunque de ponerme exigente, me parecería bastante atractivo que para las presentaciones en vivo tuvieran músicos que ejecutaran todas las partes de las canciones, ya que en el escenario simplemente son ellos dos parados con su séquito de cachivaches: Indra Dunis es la encargada de reproducir las secuencias, armonizar con sintetizadores y de agregarle un pelotón de diversos filtros a su dulce y femenina voz; mientras que Aaron Coyes aparte de su guitarra y sintetizador (llenos de efectos también) cuenta con un gabinete lleno de perillas y botones con el que administra los acentos, atmósferas y matices tan particulares que los caracterizan.

Debutaron en el 2009 bajo el sello Californiano Not Not Fun Records con su disco Imaginary Falcons; dicho disco es donde todo ese concepto de viaje nebuloso entre colores nace, destacando tres temas de larga duración de alrededor 10 minutos: “Wedding song”, “New News” y “Owls Barning”.

El dub aquí hace un ligero acto de presencia al aparecer en un solo tema: “Wedding song”; en todos los demás cortes se caracteriza por sus bases ambientales e hipnóticas que de primera instancia resultan casi incoherentes e incomprensibles sin embargo se disfrutan por el viaje introspectivo al que te someten.

Dado el buen recibiendo comercial de Imaginary Falcons, en 2010 lanzan un EP de 3 canciones de corto tiraje y de un precio proporcionalmente elevado para estar editado en un cassete, titulado bajo el nombre de Space Primitive, éste corte nos brinda una perspectiva ligeramente evolucionada de Peaking Lights, las tres canciones no tienen nombre mas que un simple “Untitled 1,2 y 3” respectivamente.

La primer canción es un corte de 2 minutos pasados donde predomina la melodía de una guitarra cargada de distor.

La segunda de casi 8 minutos donde un loop de percusiones funge como base entremezclándose con las atmósferas, dejado la melodiosa voz de Indra Dunis como elemento dominante; el último corte de ocho y medio minutos es una melodía más del estilo al que ya estamos acostumbrados escuchar de este dúo.

Las tres canciones está bañadas de una cantidad impresionante de un lo-fi precioso y saturante que lo único que deja como resultado es que quieras más de este buen sabor de boca.

Personalmente los conocí con su más reciente álbum el 936, que aproximadamente hace un año apenas vio la luz. Para empezar me cautivó con su hipnótica portada y el tag con el que se escudaba era de “Dub, Psicodelia, Lo-Fi” que no deja de ser un pop hipnótico que esta totalmente bañado de elementos del Dub y Krautrock desde sus entrañas y que a pesar de contar con piezas de larga y sometedora duración, las logran de una manera muy digerible, disfrutable e (no me canso de decirlo) introspectiva.

El primer sencillo que se desprendió para promover el disco es la canción de “All the sun that shines” que en lo personal me parece bastante comercialita y el toque de dub raya en lo easy listening y es casi pretencioso, sin embargo esto no le resta calidad y atractivo a la propuesta de la rola, tiene un bajo y coro bastante pegostioso pero tan colorido que aporta una sensación bastante agradable.

El video que la publicita me agradó bastante por toda ese serie de elementos de la edición, en la que los colores son el protagonista y cabe mencionar que está grabado en el sótano de su casa, el cual es el espacio que funge como taller de los instrumentos de Aaron y cuarto de ensayo.

Otro dato curioso de dicho álbum es que el proceso de composición/grabación les tomó simplemente 3 días, hecho que me parece increíble para la calidad del resultado.

Considero que es uno de esos discos en los que conforme vas avanzando a través de sus entrañas más lo vas comprendiendo e inherentemente te va cautivando con sus canciones. En particular me atrevo a destacar que son los bajos los encargados de lograr que termines engranándote a las líneas planas, atmosféricas y termines con una sensación hipnótica que te hace poder percatarte de todos los elementos que rodean a las canciones.

Mi top 3: “Synthy”, “Marshmellow yellow” y “Key sparrow”.

A finales de noviembre de 2011 lanzaron bajo el sello Weird World Records la edición de lujo del 936 poniéndole fin a su trayectoria con Not Not Fun Records.

En general considero que Peaking Lights es un proyecto que debe escucharse a conciencia la primera vez y tratar de entenderse, lo recomiendo para hacer alguna actividad que requiera de estar concentrado en la misma y que haga que sus melodías se encuentren en segundo plano para asimilarlas inconscientemente, en pocas palabras Peaking Lights es un Must Love.

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