¿Somos Legión?

Sociedad

¿Somos Legión?

El primer aviso fue en el prehistórico 2001. A finales de septiembre, un juez de Estados Unidos ordenaba el cierre definitivo de Napster, el programa de intercambio de archivos más popular en la red hasta entonces, punta de lanza y quiebre de las industrias culturales como las habíamos conocido.

Sin embargo, por aquel año no alcanzábamos a percibir, al menos no del todo, lo que realmente pasaba y, menos aún, lo que venía. Quizá estábamos menos politizados, éramos todavía más ingenuos de lo que somos ahora e incluso más ilusos. Por eso fue que para el 2009 dejamos que surgiera la Ley Hadopi en Francia, era mediados de año y algunos ya levantábamos la voz ante lo que leíamos; pero, a pesar de todo eso, existía la creencia de que eso sólo afectaría al país de la Torre Eiffel. Todavía no nos quedaba claro que lo interesante de la red, es que no hay y no debe haber  fronteras. Y que si en Francia, a un usuario se le privaba el derecho a estar conectado a Internet era una persona menos con la que podíamos compartir cosas.

Ese mismo 2009 fuimos testigos de uno de los juicios más importante de los últimos años; The Pirate Bay, fue llevado al banquillo de los acusados en Suecia. Tres años antes, un redada confiscó todos los servidores de la página de enlaces torrent más grande de todos los tiempos. Aquella redada también significó la manifestación más grande, hasta entonces, en defensa de una página de intercambio de archivos.

En las calles de Estocolmo miles de personas se inconformaron sobre el proceder de la policía sueca, lo que llevó a que las filas del Partido Pirata se engrosaran. Nos estábamos politizando. Pero todo ello no impidió que a principios del 2009 un juez condenara a un año de prisión a los tres representantes de la bahía pirata, además de tener que pagar una cuantiosa multa. Las industrias del entretenimiento celebraron como nunca dicha decisión. En voz de la IFPI, Federación Internacional de la Industria Fonográfica por sus siglas en inglés, lo sucedido en el país escandinavo era la mejor noticia para la cultura en los últimos años. Nos enojábamos.

Cuando a finales de ese 2009 fue presentada la propuesta de Ley de Economía Sustentable, mejor conocida como Ley Sinde, teníamos la lección aprendida, nos inconformamos, hicimos hervir la red, debatimos, insultamos, pero sobre todo, nos informamos y compartimos. En una primera instancia se rechazó la ley y a pesar de la alegría sabíamos que no terminaría todo así.

Para la segunda embestida de los que promovieron la ley, el debate se intensificó. Twitter fue la trinchera desde la cual leíamos, aportábamos y enriquecíamos un debate que finalmente fue desoído por aquellos que sólo buscan seguir manteniendo sus rentas.

La Ley Sinde fue aprobada el 15 de febrero de 2011 twitter se vistió de negro. Finalmente, la Ley Sinde se ha topado con muchas trabas administrativas y no se ha llevado del todo su aplicación.

Pero lo más rico de aquellos últimos días del 2009 y los primeros del 2010, fue el debate y ver que personajes como Alex de la Iglesia, escribía, pensaba, debatía, dialogaba y cambiaba de postura, desde su posición de director de cine y Presidente de la  Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. El momento más emotivo de aquella jornada, sin duda fue el discurso que Alex dirigió durante la ceremonia de los premio Goya 2011. Ahí supimos que habíamos ganado algo.

Discurso de Alex de la Iglesia en la gala de los premios Goya 2011

Después vinieron las protestas en contra de ACTA, que aunque tímidas, fueron contundentes, a pesar del secretismo que implica todo lo relacionado a este acuerdo internacional. De ahí explota la bomba de SOPA que trajo consigo una inconformidad sin precedentes en la red, respecto a los derechos de los usuarios de Internet, el debate de repente era algo confuso y la gente creía cosas raras como que Internet iba a desaparecer y cosas por estilo, sin llegar al fondo del verdadero problema. Nos estábamos masificando y confundiendo.

En medio de la SOPA llegó el cierre de Megaupload y todo cayó en el caos. Una histeria colectiva se apoderó de las redes sociales. La gente se quejaba amargamente de la decisión tomada por el FBI, ya no podríamos descargar nuestros contenidos favoritos. Como rebote a lo sucedido con Megaupload otros ciber lockers fueron cerrando por voluntad propia, conseguir archivos se volvió complicado en esos primeros días. Sin embargo, el debate surgido a raíz de esto no estaba del todo claro, nuevamente no veíamos el verdadero problema de fondo. Estábamos retrocediendo.

¿Y cuál es el verdadero problema de fondo? No se trata de dar cátedra o dictar verdades absolutas, pero si algo hemos aprendido en estos poco más de diez años es a entender un poco la esencia de Internet, que dista mucho de ser un lugar libre o anárquico; pero que sin embargo, nos permite moldearlo y construirlo nosotros mismos, nosotros somos los generadores de contenidos. Napster siempre será un ícono porque reveló los valores a seguir dentro de Internet, el valor de compartir. P2P, se le hizo llamar a este tipo de programas; P2P era sinónimo de estar entre iguales, de intercambio. Hoy el P2P puede incluso ser considerado obsoleto, las descargas directas lo han borrado un poco del mapa.

Remix Copyright Law

Remix Copyright Law

 

Pero con las descargas directas también llegó para instalarse sobre nosotros un lastre, que es el de ser parásitos consumidores, descargadores, almacenadores. Nos acostumbramos a la cultura del gratis, nos acostumbramos a ser meros consumidores, sin retribuir nada a cambio. Y no hablo de retribución monetaria, que ese es otro tema que nos toca debatir de forma seria, sino de una retribución moral.

El compartir pronto se convirtió en transformar y de ahí a generar, esa era la cadena de retribución que creó el P2P y sobre todo la Internet, sin embargo, muchos nos hemos quedado en el camino de dicha cadena. Otros ni siquiera hemos querido entrar a ésta y sólo consumimos. Otros, cada vez más, afortunadamente, siguen reproduciendo el sistema Consumir-Compartir-Transformar-Generar. Ese es el problema central.

Con los proyectos de ley y acuerdos que se han venido gestando lo que se intenta es cortar la cadena, para perpetuar el poder de las industrias en cuanto a la generación de contenidos.

No se trata de lamentarse por la desaparición de Megaupload y por ende de millones de archivos (que no deja de ser lamentable), sino de que tenemos que volver a compartir entre nosotros, ya sea con o sin ciber lockers, ser conscientes de que en medida que tomemos un papel activo, Internet seguirá siendo un espacio en el que se puede transformar y generar. Por eso debemos celebrar la refundación de Silicon Sexy porque así, y sólo así, podremos dar un paso adelante en eso que se nos ha dado por llamar Cultura Libre. ¿Somos legión?

R.I.P! A Remix Manifesto by Austin Kleon

R.I.P! A Remix Manifesto by Austin Kleon

Imagen: Austin Kleon

Más Artículos

harakiri
Sociedad

Guerra contra el narco: Hara Kiri a la mexicana

Cerca del final de la segunda guerra mundial, ocurrió un hecho extraordinario: en el desembarco de las tropas estadounidenses en el archipiélago de Okinawa muchos de los ciudadanos japoneses, prefirieron suicidarse antes que ser capturados por las tropas invasoras.

Mad-Men-5
Cine y Tv

Mad Men. El regreso

¿Qué no se ha dicho ya sobre Mad Men? Todo el mundo ha escrito tanto sobre esta serie de la cadena AMC que queda poco por decir. Los críticos y analistas coinciden en que Matthew Weiner ha creado la que tal vez sea la mejor serie de todos los tiempos.